martes, 13 de octubre de 2009









bueno en vista de que me habeis preguntando, bien mediante mailo por comentarios, si hay una segunda parte de angel caido, y gracias a los comentarios me habeis vuelto a animar, gracias por que sin vosotr@s esto no seria posible, gracias.



y bueno creo que mi manera de agradeceros seria de esta forma sencilla. colgando la portada y.... colgando el primer capitulo de la segundo libro ya me direis que os parece, y por favor aunque colgueis en comentarios anonimos , por favor por un nombre o seudonimo, me aria ilusion, gracias.



besos zuris





Ángel Caído II
Un Camino Sin Salida




CAPITULO I – Mi nueva vida



Hace más de un mes que no tengo noticias de Vitoria, acaso alguna vez mi familia me llama para saber que tal estoy, a lo que siempre contexto que bien, pero mi vida ha dado un cambio de 180º.

Hace un año, mi mayor aspiración era aprobar selectividad,para luego acceder a la universidad en Vitoria.

Pero a veces hacer planes a largo plazo no es lo mas idóneo, ya que en un segundo te puede cambiar la vida y todo aquello que habías planeado tiempo atrás, apenas se había cumplido; si, había aprobado selectividad, pero no estaba estudiando en Vitoria sino en Zaragoza, y no estaba junto a eneKo sino junto a Hugo y para colmo estaba casada con el.




-¡MELISA! ¿ESTAS YAAA?-grito laura desesperada.
-si, ya voy- dije yo mientras terminaba de peinarme, mire el reloj eran las 8 de la mañana “tampoco era para tanto”, pensé para mi; Salí de baño y bajamos escaleras para abajo para encontrarnos con Hugo y Oriol, en estos días Hugo y yo ya actuábamos como una pareja normal y corriente, había tomado una decisión y estaba decidida a cumplirla, así Hugo y yo actuábamos como una pareja normal.

-hola cari-dijo oriol, dándole un beso a laura.
-buenos días mi amor- dijo ella toda radiante de felicidad.
-buenos días-dije a todos y me acerque a Hugo dándole un beso- te he echado de menos- le dije a Hugo mirándole, sabia que decirle eso lo era todo para el, además una parte de mi le quería como algo mas que un amigo, y eso lo hacia mas llevadero.
-yo a ti peque.
-venga vamos que no llegamos-dijo laura impaciente.
-mira que eres, siempre hay que estar dos horas antes contigo de verdad-dije refunfuñando.
-venga no empecéis a discutir-dijo Oriol intentando calmar los ánimos, fuimos a al universidad andando, mientras íbamos laura no paraba de hacer carantoñas a oriol, y el lo mismo; yo les miraba en cierta forma les tenia algo de envidia, pero tenia a Hugo, no me podía quejar a el también le quiero, no como a eneko por que como quise a eneko nunca querré a nadie pero tampoco como a un amigo sino como algo intermedio, no se explicarlo.
- ¿en que piensas?-dijo Hugo mientras andábamos dirección a la facultad cogidos de la mano.
-nada en particular, solo que tengo sueño.
-mmm, como no, tu ¿con sueño?-dijo en tono de burla.
-¡oye!-dije dándole un empujón.
-¿Qué pasa?-dijo laura, con una sonrisa en la cara.
-nada, que tiene sueño, ¿Qué raro verdad?
-melisa, sabes una cosa si creyera en la reencarnación, diría que en u vida anterior fuiste una marmota.-dijo laura
-pues yo diría, un… oso polar, si, eso es, esos invernan mucho.
-¡oye! Seréis… ¡que ganas tengo de llegar a clase!-dije casi a las puertas de la universidad.
-Dejar a mi chiquitina-dijo abrazándome por detrás y dándome un beso en el cuello, se acerco a mi oído- ¿esta noche has podido dormir?
-no, la veo en el espejo del cuarto.
-tranquila, a partir de ahora dormirás conmigo, ya he hablado con ella y la he hecho entrar en razón.
-¿Cómo estas tan seguro?
-lose
-¿Lo sabes?-dije mirándole extrañada.
-si, mas tarde te explico, ahora date prisa o no llegaras a clase, anda.
-vale- le di un beso y me fui dirección a mi clase junto a laura, nos dirigíamos a clase de algebra y la verdad es que no tenia ni pizca de ganas de dar esa asignatura a primera hora.
-anima esa cara, que tampoco vamos al corredor de la muerte- me dijo laura.
-ya… es que… llevo dos semanas y no me entero de nada.-dije quejándome mientras nos sentábamos en nuestros sitios.
-buenos días chicas- dijo Iraide, una compañera de clase.
- buenos días- dije secamente.
-¿y eso? Mírala, y ese humor mañanero.-dijo iraide, laura me miro y suspiro resignada.
-es por la clase…- pero no deje terminar a laura.
-lo siento chicas, pero es que esta asignatura me pone de los nervios.-dije intentándome disculpar.
-miedo me das cuando lleguemos a física.-dijo iraide con cara contrariada.
-de esa mejor no…- pero me calle, entraba el profesor, así que nos sentamos y sacamos los libros, el profesor comenzó a explicar que daríamos en este nuevo tema, apenas llevábamos 3 semanas de clase y ya íbamos por el tema 4, a veces me preguntaba que era exactamente lo que desayunaría Fernando mi profesor de algebra de la universidad; le miraba como si fuera la chica mas atenta de clase, pero en realidad solo miraba pero no entendía nada, era imposible, apenas llegaba a entender si los espacios euclideos que si tal formula, que si la otra; de vez encunado laura me daba un codazo y me decía que estuviera atenta, pero yo lo intentaba, pero alguna vez habéis intentado estar atentas y por mas que lo hicieras no entendías ni pascua, pues ese es mi caso, para mi era como si me estuviera hablando en chino.

Sonó el timbre que daba por finalizada la clase, y en ese instante mi cuerpo se relajaba y sonreía, me levante de mi asiento y salí de la clase dirigiéndome hacia el servicio, detrás mía iban Iraide y Laura.
-mel, tienes que ser un poco mas disimulada.-dijo laura
-¿disimulada?- le dije mirando extrañada-¿Qué quieres decir con eso?
-hija le miras como las bacas al tren, como si nunca le hubieses visto y tuvieras miedo de el- dijo iraide.
-es que le tengo miedo, cada día parece que toma vitaminas extras.
-¿pero que dices?- dijo laura riéndose.
-de verdad, hablo enserio es como la versión Popeye pero del algebra, Popeye necesita espinacas y el algebra.
- como se te va-dice iraide.
-¡eh! No se me va.
-yo creo que si-dice laura.
-anda vamos que al final…- entramos en clase y un poco mas de lo mismo, pero esta vez era física, para mi los lunes era matador, hasta tercera hora no tenia mi asignatura favorita ¡programación! Era la única que me enteraba de verdad; las horas pasaron y llego la hora del recreo, antes de que pudiera darme la vuelta tenia delante mió a Hugo, dándome un beso mientras me levantaba de mi asiento, cosa que me gustaba, empezaba a acostumbrarme a mi nueva vida, pero había algo que lo empañaba eneko, había conseguido que durante el día intentara no pensar en el, pero por la noche era peor, era incapaz de poder mirar al cielo y no fijarme en la estrella de eneko y mía.
-¿Qué tal lo llevamos?- me dijo Hugo.
-bueno… algebra y física mal, pero programación bien.- dije animada terminando la ultima frase.
-me alegro que programación la lleves bien, pero las demás…
- ¡no! Tu también no empieces, ya me pondré al día solo necesito encontrarme-dije volviéndome a sentar en mi silla con los brazos cruzados.
-no te enfades peque, es solo que al principio se ha de esforzarse uno en las que menos le gustan.
- si al menos la entendiera, pero es que ese hombre habla en chino y la de física…
-bueno en física seguro aprobarías…-dijo sonriendo- sino te ayudo yo.
-¡Hugo!-dije yo- así no puedo concentrarme-dije poniéndome roja, el sonrió.
- vamos a comer algo anda-dijo Hugo, para cuando nos levantamos apenas quedaba gente en la aula, la hora del recreo era la hora de recargar pilas; fuimos a la cafetería y allí se encontraban laura e iraide y los demás chicos, Hugo compro dos sándwich mixtos.
-esta tarde ¿tenéis pensado algo?- dijo Juanjo, que no quitaba la vista a iraide.
-no-dijo oriol.
-yo tampoco- dijo Hugo, mientras devoraba el bocadillo, de repente sentí una punzada en mi cabeza, pero no le di mayor importancia, pero acto seguido sentí otra en la nuca, y esta me dolió mas que la otra intentando aguantar el dolor mire a Hugo, acto seguido Hugo se acerco a mi y me cojio de la cintura- ¿te encuentras bien?-dijo el preocupado.
-si, solo es que me duele la cabeza.
-no, tu no estas bien, estas pálida- dijo Hugo pero cuando le iba a responder, me desmaye, oí el grito de laura, pero no vi ni oí nada mas.





Empecé a abrir los ojos, sentí algo sobre mi era el edredón nórdico de mi cama lo que me hizo preguntarme “ ¿ que hago yo en la cama?”, mire a mi alrededor y no había nadie, solo yo en mi habitación; me incorpore en la cama y mire hacia la ventana, era de día todavía ya que los rayos de sol se filtraban a mi habitación por la ventana; me disponía a levantarme cuando alguien entro en mi habitación, era Hugo con un cuenco y una toalla.

-hola- solo dije eso, no sabia mas que decir.
- te has despertado.
-si ¿que hora es?
- las 6 de la tarde.
-¿como?- me senté en la cama y fui a levantarme, pero mi cuerpo no hizo lo que esperaba sino que mis fuerzas flaquearon y me desplome en la cama,
- ¡peque!-dijo Hugo asustado, dejando el cuenco de agua sobre la mesa y viniendo hacia a mi; apenas podía hablar, era como si cada vez que intentaba moverme mas me debilitaba.
-Hugo- fue lo único que pude decir, antes de perder el conocimiento; me sumergí en un sueño profundo y empecé a ver imágenes, mías con eneko pero de cuando éramos niños, jugando detrás de su casa y con mi hermano también estaba Itxaso y Raúl, estábamos jugando en la piscina, mi madre y la madre de eneko nos observaban desde las tumbonas mientras ellas hablaban relajadamente, el sol cubría todo el jardín, apenas tendríamos 7 años, y hay fue cuando lo vi por primera vez, en una silla de ruedas, era el abuelo de eneko, me miraba con fascinación y odio a la vez, a mi me dio miedo y me puse detrás de eneko, el me cubrió decidió.

-me da miedo tu abuelo- le dije a eneko escondiéndome detrás suyo.
-no muerde, pero yo te protegeré-dije el decidido, el señor sonrió y nos miro, pero me miraba a mi fijamente con odio y un escalofrió corrió por todo mi cuerpo.
-eneko, acércate, quiero darte una cosa- dije abuelo sonriendo, eneko se dirigió hacia el, así dejándome a mi sola sin mi escudo, “menudo protector de las narices” pensé para mi; el abuelo de eneko le dio una espada con la insignia del ángel, parecía autentica, apenas pude verla unos minutos la madre de eneko salto de la tumbona horrorizada.

-¡papa! Armas en mi casa ¡no!, te lo he dicho un millón de veces.
-hija, si es pequeñita-dijo el padre apurado.
-no, no y no-dijo ella quitándosela de la mano- en mi casa ¡no!- eneko puso cara de decepción, su abuelo le había regalado un espada y que niño no le gustaban las armas, la madre de eneko cojio el arma y se adentro en la casa, mientras el abuelo me miraba y miro eneko.
-me presentas a tu amiga- dijo el abuelo a eneko, señalándome a mi.
-si, abuelo- se acerco a mi eneko y me cojio de la mano llevándome a su abuelo, yo no protestaba el miedo me tenia paralizada, la mirada de ese hombre me dejaba sin aliento.- abuelo es melisa, mi futura novia- al oír decir esas palabras a eneko le solté la mano.
-¿Qué? ¿Novia?, soy demasiado joven para ser tu novia y menos con un niño.-dije ofendida, el abuelo seguía mirándome pero esta vez con tristeza y sonrió.
-eneko, voy a tener que enseñarte a ligar, así no tendrás novia nunca- dijo el abuelo riéndose- melisa pareces una niña con carácter eso le gusta a los hombres, igual el día de mañana puede que acabes con mi nieto después de que le instruya en las artes amatorias.
-abuelo-dijo eneko poniéndose rojo.
-lo dudo-dije toda orgullosa-eneko solo es mi amigo.
-abecés el amor es una eterna lucha, como la que tenéis ahora-dijo el abuelo, en ese momento no entendí sus palabras, pero ahora si las entendía.

Fui despertándome mientras escuchaba el ruido de una sirena, abrí los ojos y pude ver donde me encontraba, estaba en una ambulancia, a mi lado había una mujer de pelo corto con unos ojos verdes intensos, a su lado estaba Hugo agarrándome de la mano con los ojos que reflejaban la angustia que tenia, intente hablar pero no podía, tenia puesta una mascarilla de oxigeno y la boca pastosa, apreté la mano a Hugo y el instintivamente me acaricio la cara.

-te pondrás bien-dijo el, mientras me peinaba el pelo con sus dedos.


Al rato llegamos al hospital, estuvieron haciéndome distintas pruebas pero no encontraban nada, Hugo no se separaba de mi ni un instante; después de estar mas de tres horas planta para arriba y planta para abajo y pruebas y mas pruebas, me dejaron en la habitación, era amplia y de color veis, tenia unas cortinas blancas una televisión pequeña y una butaca, Hugo acerco la butaca al lado de mi cama, y me miro con amor.

-¿Cómo te encuentras?-dijo mirándome.
-bien-dije apartándome la mascarilla, pero Hugo me cojio la mano y me puso la mascarilla otra vez.
-así mucho mejor, será mejor que descanses voy ha hacer unas llamadas, he de avisar a la familia que no estas bien.-dijo el sacando el móvil de su bolsillo, yo le agarre la mano fuerte y dije a duras penas con la mascarilla.
-no te vayas, cuando sepamos lo que tengo… entonces.- el me miro y miro al móvil dudando que hacer, pero al final accedió y se sentó a mi lado mientras guardaba el móvil en el bolsillo.

-Me quedare aquí, pero en el momento que nos diga que te pasa entonces llamare.-dijo en muy convincente, fui a responderle pero en ese instante entro el medico, que había estado antes conmigo, era un hombre mayor con el pelo canoso y muy corpulento con ojos negros.

-buenas noches, señorita… Melisa Vesisn ¿Cómo se encuentra?
-bueno… esta mascara no es que sea muy… cómoda.
-le duele la cabeza o algo del cuerpo-dijo el doctor.
-no ahora no.
-haber intente incorporarse- dijo el doctor, hice caso al doctor y me incorpore, el doctor me evaluó de arriba abajo- bien, ahora va venir una enfermera y te va a medir el oxigeno en sangre, y te quitara la mascara.
-gracias doctor.
-no hay de que para eso estamos, melisa podría levantarse de la cama.
-si-dije muy segura, me levante de la cama, pero estaba débil podía levantarme pero me costaba estar de pie.
-vale, túmbese- escribió algo mas en su carpeta- bien, creemos que tiene Mononucleosis Infecciosa un virus llamado vulgarmente, la enfermedad del beso, se transmite por la saliva ya puede ser con un beso o de un baso mal fregado, los dolores de cabeza pueden haber sido producidos por la fiebre; tienes el bazo inflamado un poquito, pero te daremos unos medicamentos y tendrás que estar unos días en absoluto reposo, dentro de una semana tendrás que venir para que te haga un chequeo.

-doctor, podría irme a casa.
-si quieres puedes coger el alta voluntaria, pero es mejor que te quedes esta noche aquí.
-es que…- empecé a hablar pero Hugo me interrumpió.
-si doctor, esta noche se quedara.
-bien, mañana a la mañana vendré ha ver como estas y te daré las recetas de los medicamentos, a una cosa mas, tendrás que llevar una dieta blanda.
-no se preocupe doctor, me encargare de ello.- el doctor siguió explicándome, que no tenia mayor importancia el virus, que mi caso la infección era leve, que lo único que debía preocuparme era el bazo y que no podía hacer esfuerzos en una temporada, cuando el doctor se fue tal y como me había dicho vino una enfermera joven de pelo largo pelirrojo miro a Hugo comiéndoselo con la mirada, cosa que a mi no me gusto nada, pero Hugo leyendo mis pensamientos me dio un beso y me cojio de la mano, una vez estando solos me vino la una pregunta a la cabeza, “¿Cómo la había cogido yo el dichoso virus?.
-mel, si te parece bien voy a llamar ahora a tus padres.
-¡NO!- grite desesperada- no les preocupes, el medico a dicho que estoy bien, es como si fuera un catarro, así que no le diremos nada, mi madre no esta para disgustos ahora.
- pero…-Hugo me miraba con ojitos y yo le desvié la mirada un instante.
-hazlo por mi, quiero estar asolas contigo.- el sonrió, pero la verdad es que no quería que nadie se enterara que estaba mala, por que viniera mi madre no era lo malo, lo malo era que con ella vinieran los de Vitoria y especial eneko y no estaba preparada para verle, ahora no.